Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Yo sabÃa ya cómo era —dijo él sonriendo—; no fue ningún descubrimiento para mÃ, como no lo es para usted la hechura y resistencia de una vieja pelliza que ha visto prestarse a sus amigas desde siempre, y que al final, un dÃa excepcionalmente lluvioso, se la dejan. ¡Ah, quise mucho al viejo Asp! Cumplió como yo querÃa. SabÃa que cumplirÃa; sabÃa que o nos Ãbamos a pique juntos, o me curtirÃa; y no tuve dos dÃas de mal tiempo mientras estuve embarcado en él; y después de apresar suficientes corsarios como para estar constantemente ocupado, cuando regresaba al otoño siguiente, tuve la suerte de topar exactamente con la fragata francesa que yo querÃa. La traje a Plymouth; y aquà tuve suerte otra vez. No llevábamos seis horas en la Sonda cuando se desató un temporal que duró cuatro dÃas y cuatro noches que habrÃa podido acabar con el viejo Asp en la mitad de tiempo; de modo que nuestra llegada a la Gran Nación no habÃa mejorado mucho nuestra situación. Veinticuatro horas más, y habrÃa sido sólo un esforzado capitán Wentworth citado en una breve nota en un rincón del periódico; y puesto que habrÃa naufragado en una mera corbeta, nadie se habrÃa acordado de mÃ.
El estremecimiento de Anne quedó para ella sola; pero las señoritas Musgrove fueron tan expresivas como sinceras en sus exclamaciones de compasión y horror.