Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Ah, fueron dÃas felices los que estuve en el Laconia! Qué deprisa hice dinero en él. Efectuamos un espléndido patrullaje juntos un amigo mÃo y yo, frente a las Indias Occidentales. ¡Pobre Harville, hermana! Ya sabes cuánto necesitaba dinero. Más que yo. TenÃa esposa. ¡Es un excelente camarada! Nunca olvidaré lo feliz que fue entonces. Lo intentaba todo por ella. Me habrÃa gustado tenerle al verano siguiente, cuando me cupo la misma suerte en el Mediterráneo.
—Y estoy segura, señor —dijo la señora Musgrove—, de que fue un dÃa de suerte para todos nosotros cuando le nombraron capitán de ese barco. Nunca olvidaremos lo que hizo.
Los sentimientos la hacÃan hablar bajo; y el capitán Wentworth, que habÃa oÃdo sólo parte, y probablemente no tenÃa tan en el pensamiento a Dick, pareció quedarse en suspenso, como esperando más.
—Se refiere a mi hermano —susurró una de las jóvenes—; mamá está pensando en el pobre Richard.
—¡Pobre hijo! —prosiguió la señora Musgrove—; ¡se volvió muy formal, y un asiduo escritor de cartas cuando estuvo bajo su cuidado! ¡Ah, qué dicha si no se hubiera marchado de su lado! Le aseguro, capitán Wentworth, que sentimos muchÃsimo que se alejara de usted.