Persuasion & Sanditon

Persuasion & Sanditon

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era el mismo, el mismísimo; sólo que con otra ropa. Anne se retrajo un poco, mientras el caballero saludaba a los demás, y se excusaba ante Elizabeth por llamar a hora tan poco usual; pero «no podía pasar tan cerca sin asegurarse de que ni ella ni su amiga se habían resfriado el día anterior, etcétera, etcétera», todo esto dicho y aceptado con la mayor cortesía; y a continuación le tocó a Anne entrar en escena. Sir Walter habló de su hija menor: El señor Elliot debía permitirle que le presentara a su hija menor (no era momento de recordar a Mary); y Anne, sonriente y colorada, mostró con recato el precioso rostro que el señor Elliot no había olvidado, y al punto comprobó divertida, por su pequeño sobresalto de sorpresa, que no había sabido quién era. Estaba completamente asombrado, aunque no menos complacido: se le iluminaron los ojos, y con la mayor diligencia se felicitó del parentesco, aludió al pasado, y rogó que le aceptase ya como amigo. Anne le vio tan guapo como le había parecido en Lyme. Su persona ganaba con sus palabras, y sus modales eran tan exactamente como debían, tan refinados, tan afables, tan particularmente agradables, que Anne sólo pudo compararlos con los de otra persona. No eran idénticos; pero quizá eran igual de excelentes.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker