Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Fue una alusión al futuro, al que Anne, tras un pequeño comentario, comprendió que debía someterse. No podía determinar nada por ahora. En esa casa estaba antes Elizabeth; en cuanto a ella, estaba tan acostumbrada a que la tratasen todos como «la señorita Elliot» que le parecía casi imposible que nadie tuviera con ella ninguna atención especial. Había que tener en cuenta, además, que aún no hacía siete meses que el señor Elliot había enviudado, y era perfectamente excusable que se tomara algo más de tiempo. De hecho, no podía ver Anne un crespón alrededor de su sombrero sin tener la impresión de que era ella la que no tenía excusa por atribuirle tales figuraciones; porque aunque su matrimonio no había sido muy feliz, sin embargo había durado tantos años que no podía admitir una recuperación demasiado rápida de la espantosa impresión de su pérdida.
Pero, terminara como terminase el asunto, el señor Elliot era sin la menor duda la persona más simpática de cuantas conocía en Bath. No sabía de nadie que le igualase; y era una enorme satisfacción charlar con él de vez en cuando sobre Lyme, que por lo visto deseaba volver a visitar, y verlo con más detenimiento, como le ocurría a ella. Muchas veces comentaron los diversos detalles de su primer encuentro. Él le dio a entender que la había mirado con cierta admiración. Anne lo sabía muy bien, y recordaba asimismo la expresión de otra persona.