Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon No siempre pensaban igual: el señor Elliot daba más importancia que ella a la posición social y al parentesco. No era meramente amabilidad: debía de ser simpatía por la causa, lo que le hacía participar con entusiasmo en el interés de su padre y su hermana en una cuestión que a ella le parecía que no lo merecía. Una mañana, el periódico de Bath anunció la llegada de la vizcondesa viuda Dalrymple y su hija, la ilustre señorita Carteret, anuncio que quitó el sosiego del número… de Camden-place durante muchos días. Porque las Dalrymple (desgraciadamente, en opinión de Anne) eran primas de los Elliot, y la tribulación era cómo presentarse a ellas de manera correcta.
Jamás había visto Anne a su padre y a su hermana relacionarse con la nobleza, y se sentía decepcionada. Había esperado más de ellos, que tan alto concepto tenían de su propia posición en la vida, y deseó lo que nunca hubiera imaginado: que tuvieran más orgullo; porque no paraba de sonarle en los oídos, a lo largo del día, «nuestras primas, lady Dalrymple y la señorita Carteret» y «nuestras primas las Dalrymple».