Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Sir Walter había estado una vez con el difunto vizconde, pero nunca había visto al resto de la familia, y las dificultades del caso venían de que se había interrumpido toda correspondencia formal entre unos y otros desde la muerte del citado vizconde, cuando, coincidiendo con una grave enfermedad de sir Walter, se había cometido un desafortunado olvido en Kellynch: no habían mandado a Irlanda ninguna carta de pésame. Omisión que cayó después sobre la cabeza del pecador, pues al morir lady Elliot, Kellynch no recibió de Irlanda ninguna carta de pésame, y en consecuencia hubo motivo de sobra para suponer que los Dalrymple consideraban rotas las relaciones. El problema era cómo enmendar este delicado asunto y ser admitidos como primos otra vez; problema que, lógicamente, ni lady Russell ni el señor Elliot encontraban baladí. «Siempre merecía la pena conservar las relaciones familiares, buscar las buenas amistades; lady Dalrymple había alquilado una casa por tres meses en Laura-place, donde viviría con gran lujo. Había estado en Bath el año anterior, y lady Russell había oído decir que era una mujer encantadora. Era muy de desear que se renovase dicha relación, a poder ser, sin cometer ninguna incorrección por parte de los Elliot».