Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Ésa era su situación, con un asiento vacÃo cerca, cuando apareció otra vez el capitán Wentworth. Le descubrió no lejos. Él la vio también. Sin embargo, parecÃa serio e indeciso, y sólo muy despacio se acercó finalmente lo bastante para dirigirle la palabra. Anne comprendió que habÃa ocurrido algo. Su cambio era evidente. La diferencia entre su actitud de ahora y la que habÃa tenido en el salón octogonal era realmente sorprendente. ¿A qué se debÃa? Pensó en su padre… en lady Russell. ¿Se habÃan cruzado tal vez miradas de desagrado? Empezó a hablar con gravedad del concierto; más a la manera del capitán Wentworth de Uppercross; se confesó defraudado, habÃa esperado una mejor intervención en el canto; y en resumen, debÃa confesar que no lo iba a sentir cuando terminara. Contestó Anne, y habló muy bien en defensa de la ejecución, aunque respetando las opiniones de él con tal simpatÃa que logró que su semblante se distendiera y replicara casi con una sonrisa. Hablaron unos minutos más; perduraba el buen talante en él, incluso miró hacia el banco, como si viese un asiento que valÃa la pena ocupar, cuando en ese instante alguien tocó a Anne en el hombro y la hizo volverse. Era el señor Elliot. Le pedÃa perdón, pero recurrÃa a ella para que le tradujera más texto italiano. La señorita Carteret estaba muy deseosa de saber qué decÃa la siguiente canción. Anne no pudo negarse; pero jamás se sacrificó a la cortesÃa con más mortificación.