Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¿Y la anciana lady Mary Maclean? No hace falta que lo pregunte. No se pierde uno, lo sé; debes de haberla visto. Seguramente estuvo en tu mismo cÃrculo. Dado que ibas con lady Dalrymple, estuviste en los sitios de preferencia; alrededor de la orquesta, por supuesto.
—No; ése era mi temor. HabrÃa sido muy desagradable para mà en todos los sentidos. Pero afortunadamente lady Dalrymple siempre prefiere estar más lejos; y tuvimos muy buenos sitios; o sea para oÃr; no digo para ver, porque al parecer vi poco.
—¡Oh!, viste suficiente de lo que te interesaba… me parece a mÃ. Se puede tener una especie de disfrute particular incluso en medio de una multitud, y ése lo tuviste tú. Formabais un grupo grande, y no os interesaba nada fuera de él.
—Pero debÃa haber mirado más a mi alrededor —dijo Anne, consciente mientras hablaba de que en realidad no habÃa sido falta de mirar; de que sólo habÃa sido falta de objetivos que mirar.
—No, no; tú tenÃas mejor ocupación. No necesitas decirme que pasaste una velada agradable. Lo leo en tus ojos. Sé perfectamente cómo pasaste las horas… y que en todo momento tuviste cosas agradables que escuchar. En el descanso del concierto, estaba la conversación.
Anne medio sonrió, y dijo:
—¿Lo lees en mis ojos?