Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —TenÃamos bastante amistad —contestó la señora Smith gravemente—; pero parece que la hemos perdido. De eso hace mucho.
—No sabÃa nada. No me lo habÃas dicho. De haberlo sabido, me habrÃa encantado hablarle de ti.
—Para serte sincera —dijo la señora Smith, adoptando su habitual expresión alegre—, eso es exactamente lo que deseo. Quiero que le hables de mà al señor Elliot. Quiero que lo hagas con interés. Él puede prestarme un servicio trascendental; y si fueras tan buena como para tomarlo como cosa tuya, mi queridÃsima amiga, estoy segura de que lo hará.
—Me harÃa de lo más feliz… Supongo que no dudarás que estoy dispuesta a hacer lo que sea por ti —contestó Anne—; pero me da la impresión de que crees que tengo más ascendiente sobre el señor Elliot, más derecho a influir en él, del que tengo en realidad. Estoy segura de que, de alguna manera, te has formado esa idea. Pero debes considerarme sólo como prima del señor Elliot. Con este fundamento, si hay algo que crees que su prima puede pedirle honestamente, no debes vacilar en decÃrmelo.
La señora Smith le dirigió una mirada penetrante; luego, sonriendo, dijo: