Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Oh!, si son ésas tus únicas objeciones —exclamó la señora Smith con picardÃa—, el señor Elliot está a salvo, y no te molestaré más hablando de él. Lo único que te pido es que no me olvides cuando estéis casados. Hazle saber que soy amiga tuya, y no pensará que es ninguna molestia, que es muy natural que se le pida ahora, con tantos asuntos y compromisos como tiene, librarse de los que pueda… Muy natural, quizá. El noventa y nueve por ciento harÃan lo mismo. Por supuesto, él no puede saber lo importante que es para mÃ. Bueno, mi querida señorita Elliot, espero y confÃo en que seas muy feliz. El señor Elliot tiene suficiente lucidez para comprender el valor de una mujer como tú. No naufragará tu paz como ha naufragado la mÃa. Estás segura en todas las cuestiones mundanas, y segura por su carácter. No se dejará llevar por el mal camino, no se dejará arrastrar a la ruina.