Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡De ninguna manera; no, señor! —exclamó el señor Parker con vehemencia—. Todo lo contrario, se lo aseguro. Ésa es una idea corriente… pero equivocada. Puede que sea aplicable a las ciudades excesivamente grandes y extensas, como Brighton, o Worthing, o Eastbourne; pero no a un pueblecito como Sanditon, al que su mismo tamaño le impide sufrir ninguno de los males de la civilización, mientras que su crecimiento, los edificios, los parques infantiles, la demanda de todo, y la seguridad de encontrar la mejor compañÃa, cuyas familias formales, estables, Ãntimas, de absoluta finura y distinción, que son una bendición en todas partes, estimulan la laboriosidad de los pobres y difunden el bienestar y el progreso en todas las capas. No, señor, yo le aseguro que Sanditon no es un lugar…
—No pretendo menospreciar ningún pueblo concreto, señor —contestó el señor Heywood—. Sólo pienso que nuestra costa está demasiado llena de lugares asÃ… Pero será mejor que le llevemos…