Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —La verdad es que no soy entendida en la materia. Hace un dÃa precioso. El viento imagino que debe de ser del sur.
—¡Dichoso, dichoso el viento, que acapara el pensamiento de la señorita Heywood!
Charlotte empezaba a pensar que era decididamente idiota. Se daba cuenta de que se habÃa puesto a pasear con ella para picar a la señorita Brereton. Lo habÃa leÃdo en un par de miradas inquietas por parte de él… Pero lo que no acababa de comprender era por qué tenÃa que decir tantas tonterÃas, a menos que fuera porque no sabÃa hacer nada mejor. ParecÃa muy romántico, muy lleno de sentimiento, y muy aficionado a las palabras fuertes más de moda; daba la impresión de que no tenÃa la cabeza demasiado clara, y hablaba de rutina: más adelante, quizá, aflorarÃa cómo era… Pero cuando éste propuso entrar en la biblioteca, pensó que ya habÃa tenido bastante dosis de sir Edward para una mañana, y aceptó contentÃsima la invitación de lady Denham de seguir en la Terraza con ella.