Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon No toda su viveza mental la canalizaban de ese modo, por supuesto; una parte la dedicaban al empeño en ser útiles. Al parecer debían estar ocupadas en ayudar a otros, o bien sumidas en una grave enfermedad. Cierta debilidad natural de constitución, unida a una desafortunada afición a la medicina, sobre todo a la medicina popular, les había creado una temprana propensión, en diversas etapas de la vida, a diversas enfermedades: el resto de sus dolencias se debían a la imaginación, al deseo de llamar la atención y al amor a lo prodigioso. Tenían un corazón caritativo y multitud de sentimientos amables. Pero en todas sus acciones abnegadas participaba un espíritu de desasosegada actividad, y un prurito por hacer más que nadie… y había vanidad en todo lo que hacían, así como en todo lo que soportaban.
El señor y la señora Parker pasaron gran parte de la velada en el hotel; pero Charlotte vio cruzar dos o tres veces a la señorita Diana por la colina, buscando casa para esa dama a la que no había visto nunca, y que no le había pedido tal favor. A los otros no los conoció hasta la mañana siguiente en que, ya instalados, y puesto que seguían sintiéndose bien, insistieron al hermano, a la cuñada y a ella misma en que fuesen a tomar el té con ellos.