Persuasión
Persuasión —Y bendije mi suerte, almirante, se lo aseguro —replicó el capitán, hablando ya en serio—. Aquel destino me satisfizo tanto como pueda usted imaginar. Ya por entonces estaba empeñado en embarcarme. Necesitaba ocuparme en algo.
—¡Y vaya si lo consiguió! ¿Qué hacía un muchacho como usted en tierra medio año? Cuando un hombre no tiene mujer, necesita volver al mar sin tardanza.
—¡Capitán Wentworth, qué ofendido se habrá sentido usted cuando llegó al Áspid y se encontró con que era un barco muy viejo!