Persuasión
Persuasión —Y la cosa es bien cierta. No es ningún chisme. Nosotros lo hemos sabido por el mismo Frederick. Su hermana recibió ayer una carta en la que él lo cuenta todo, y el hecho ha llegado a su conocimiento por una misiva de Harville, quien le ha escrito en el mismo lugar del acontecimiento, Uppercross. Yo creo que todos deben de estar allÃ.
La ocasión se presentó tan oportuna y propicia, que Anne no quiso desaprovecharla y, en vista de ello, dijo:
—Supongo, almirante, que no se advertirá en la carta del capitán Wentworth nada que usted y su esposa hayan encontrado inquietante. Creo que este otoño hubo entre Louisa y él algo muy parecido al comienzo de un noviazgo, pero no me parece aventurado sospechar que los dos han puesto fin a la incipiente relación del modo más pacÃfico. Imagino que en la carta no trascenderá nada que pueda traducirse como el estado de ánimo de un hombre resentido.
—Absolutamente nada. No hay en ella, del principio al fin, ni censura ni reproche.
Anne bajó la vista para ocultar una sonrisa.
—No, no; Frederick es un hombre incapaz de quejarse. Tiene un temple muy fuerte para eso. Si la chica prefiere a otro, es muy natural que se case con él.