Persuasión
Persuasión Nunca habÃan atravesado las calles de Bath pensamientos más amorosos ni propósitos más firmes de constancia que los que embargaban a Anne mientras se dirigÃa de Camden Place a Westgate Buildings. HabrÃan bastado para hacer más diáfano el aire e impregnarlo de aromas deliciosos.
Anne tenÃa la certeza de que serÃa recibida con alegrÃa, y su amiga se mostró sinceramente agradecida, sobre todo porque no la esperaba, a pesar de haber mediado una promesa formal.
Mrs. Smith le pidió de inmediato una completa y detallada reseña del concierto, y los recuerdos que Anne tenÃa de él eran lo bastante gratos para animar su rostro y hacer del tema un motivo de agradable conversación. Todo lo que dijo, sin embargo, resultaba poco para lo que cabÃa esperar de una espectadora perspicaz y una preguntona como Mrs. Smith, que por boca de una lavandera y una criada se habÃa enterado de mucho más de lo que Anne podÃa contarle respecto al esplendor de la velada. En vano le suplicó que le narrara ciertos pormenores acerca de la concurrencia, pues Mrs. Smith conocÃa de nombre a todo el que en Bath significaba o representaba algo.
—De modo que los pequeños Durand estaban allà —dijo la viuda—, escuchando boquiabiertos como pichones que esperan a que les den de comer en el pico. No pierden un concierto.