Persuasión
Persuasión —Ése es su problema —respondió Anne con cierta aspereza—. Pero yo apenas si encuentro diferencia entre sus atenciones y las de otro cualquiera.
—¡Mi querida miss Elliot! —exclamó Mrs. Clay alzando las manos con expresión de asombro.
—No te preocupes más por él —intervino Elizabeth—. Ya has visto que lo he invitado y que lo he despedido con una sonrisa. Al enterarme de que pensaba ir mañana a ver a sus amigos de Thurnberry Park y que pasará el dÃa allÃ, le expresé mis más sinceros sentimientos de compasión.
Anne admiraba el disimulo de Mrs. Clay al fingir esperar con placer la llegada de una persona cuya presencia constituÃa un obstáculo para su objetivo esencial. Era imposible que dejase de odiar con toda su alma a Mr. Elliot, y sin embargo adoptaba un aire de complacencia y habÃa en su mirada tal amabilidad que parecÃa satisfecha de la escasa libertad con que contaba para dedicar a sir Walter la mitad del tiempo que antes solÃa dedicarle.