Persuasión
Persuasión —No puedo decirte nada de ellos. Hoy no he visto más que a Mr. Musgrove, que acaba de pasar y de hablarme por la ventana, sin bajar del caballo; y aunque le he explicado que me encontraba muy mal, ninguno ha venido a verme. Está claro que no convenÃa a los planes de las señoritas Musgrove, y ya sabes que ellas nunca modifican su itinerario.
—Tal vez las veas antes del mediodÃa. TodavÃa es temprano.
—No me hace ninguna falta, te lo aseguro. Charlan y rÃen demasiado para mi gusto. ¡Ay, Anne, qué mal me siento! Has sido cruel conmigo por no venir el jueves.
—Pero, querida Mary, recuerda las tranquilizadoras noticias que me diste de tu salud. En tu nota te mostrabas muy optimista; decÃas que te hallabas perfectamente y que no me necesitabas con urgencia. Por ello decidà permanecer hasta el último instante al lado de Mrs. Russell, por quien tanto cariño siento; y no sólo eso, sino que estaba muy ocupada en Kellynch.
—Pero, querida, ¿qué podÃas tener que hacer?