Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Es usted una buena mujer —replicó él con expresión de gran calidez—, su promesa me tranquiliza. AmplÃela un poco más, y me hará feliz. DÃgame que no sólo su casa se mantendrá igual, sino que siempre la encontraré a usted, y a los suyos, tan inalterados como su morada; y que siempre encontraré en usted ese trato bondadoso que ha hecho tan querido para mà todo lo que le pertenece.
La promesa fue prontamente dada, y durante toda la tarde la conducta de Willoughby no dejó de manifestar tanto su afecto como su felicidad.
—¿Lo veremos mañana para cenar? —le preguntó la señora Dashwood cuando se iba—. No le pido que venga en la mañana, porque debemos ir a Barton Park a visitar a lady Middleton.
El joven se comprometió a estar allà a las cuatro de la tarde.