Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Espero que no —replicó el joven, tratando de parecer alegre; y con una sonrisa forzada, añadió—: Más bien soy yo el que podrÃa estar enfermo… ¡en este mismo momento estoy sufriendo una terrible desilusión!
—¡Desilusión!
—SÃ, porque me veo incapacitado de cumplir mi compromiso con ustedes. Esta mañana la señora Smith ha ejercido el privilegio de los ricos sobre un pobre primo que depende de ella, y me ha enviado por negocios a Londres. Acabo de recibir de ella las cartas credenciales y me he despedido de Allenham; y para colmar estos tan jocosos sucesos, he venido a despedirme de ustedes.
—A Londres… ¿y se va hoy en la mañana?
—Casi de inmediato.
—¡Qué infortunio! Pero hay que plegarse a los deseos de la señora Smith… y sus negocios no lo mantendrán alejado de nosotros por mucho tiempo, espero.
Se sonrojó el joven al contestar:
—Es usted muy amable, pero no tengo planes de volver a Devonshire de inmediato. Mis visitas a la señora Smith nunca se repiten dentro del año.
—¿Es que la señora Smith es su única amiga? ¿Y Allenham es la única casa de los alrededores a la que es bienvenido? ¡Qué vergüenza, Willoughby! ¿Acaso no puede esperar una invitación acá?