Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Tienen que tomar té con nosotros hoy dÃa —les dijo—, porque estaremos completamente solos; y mañana de todas maneras deben cenar con nosotros, porque seremos un grupo bastante grande.
La señora Jennings reforzó lo imperioso de la situación, diciendo:
—¿Y cómo saben si no organizan un baile? Y eso sà la tentará a usted, señorita Marianne.
—¡Un baile! —protestó Marianne—. ¡Imposible! ¿Quién va a bailar?
—¡Quién! Pero, ustedes, y los Carey y los Whitaker, con toda seguridad. ¡Cómo! ¿Acaso creÃa que nadie puede bailar porque una cierta persona a quien no nombraremos se ha ido?
—Con todo el corazón —exclamó sir John— querrÃa que Willoughby estuviera entre nosotros de nuevo.
Esto, y el rubor de Marianne, despertaron nuevas sospechas en Edward.
—¿Y quién es Willoughby? —le preguntó en voz baja a la señorita Dashwood, a cuyo lado se encontraba.