Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Tal comportamiento, tan exactamente opuesto al de ella, no le parecía a Marianne más meritorio que criticable le había parecido el propio. Del asunto del dominio sobre sí misma, dio cuenta con toda facilidad: si era imposible cuando los sentimientos eran fuertes, con los apacibles no tenía ningún mérito. Que los sentimientos de su hermana eran apacibles, no osaba negarlo, aunque le avergonzaba reconocerlo; y de la fuerza de los propios tenía una prueba incontrovertible, puesto que seguía amando y respetando a esa hermana a pesar de este humillante convencimiento.