Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Vengan ahora —les decÃa—, se lo ruego; deben venir… no aceptaré una negativa: ustedes sà vendrán. No se imaginan cuánto les gustarán. Lucy es terriblemente bonita, ¡y tan alegre y de buen carácter! Los niños ya están apegados a ella como si fuera una antigua conocida. Y las dos se mueren de deseos de verlas a ustedes, porque en Exeter escucharon que eran las criaturas más bellas del mundo; les he dicho que era absolutamente cierto, y mucho más. Estoy seguro de que a ustedes les encantarán ellas. Han traÃdo el coche lleno de juguetes para los niños. ¡Cómo pueden ser tan esquivas y pensar en no venir! Si de alguna manera son primas suyas, ¿verdad? Porque ustedes son primas mÃas y ellas lo son de mi esposa, asà es que tienen que estar emparentadas.
Pero sir John no logró su objetivo. Tan sólo pudo arrancarles la promesa de ir a la finca dentro de uno o dos dÃas, y luego partió asombradÃsimo ante su indiferencia, para dirigirse a su casa y alardear nuevamente de las cualidades de las Dashwood ante las señoritas Steele, tal como habÃa alardeado de las señoritas Steele ante las Dashwood.