Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad A menudo Elinor había deseado que se le presentase la ocasión de ir debilitando la confianza que tenía su madre en las relaciones entre ella y Edward, de manera que el golpe fuera menor cuando toda la verdad saliera a luz; y ahora, frente a esta acometida, aunque casi sin ninguna esperanza de lograrlo, se obligó a dar inicio a sus planes diciendo con toda la tranquilidad que le fue posible:
—Me gusta mucho Edward Ferrars y siempre me alegrará verlo; pero en cuanto al resto de la familia, me es completamente indiferente si alguna vez llegan a conocerme o no.
La señora Dashwood sonrió y no dijo nada. Marianne levantó la mirada llena de asombro, y Elinor pensó que habría sido mejor mantener la boca cerrada.