Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —¡Ay, coronel! —le dijo, con su ruidosa alegrÃa habitual—, estoy terriblemente feliz de verlo… discúlpeme si no vine antes… le ruego me excuse, pero he tenido que revisar un poco por aquà y arreglar mis asuntos, porque hace mucho que no estaba en casa, y usted sabe que siempre hay un mundo de pequeños detalles que atender cuando uno ha estado alejada por un tiempo; y luego he tenido que ver las cosas de Cartwright. ¡Cielos, he estado trabajando como una hormiga desde la hora de la cena! Pero, cuénteme, coronel, ¿cómo fue a adivinar que estarÃa en la ciudad hoy dÃa?
—Tuve el placer de escucharlo en la casa del señor Palmer, donde he estado cenando.
—¡Ah, asà fue! Y, ¿cómo están todos ahÃ? ¿Cómo está Charlotte? PodrÃa asegurarle que ya debe estar de un buen tamaño a estas alturas.
—La señora Palmer se veÃa muy bien, y me encargó decirle que de todas maneras la verá mañana.