Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Apenas había terminado su carta cuando una llamada a la puerta las previno de la llegada de un visitante, y a poco les anunciaron al coronel Brandon. Marianne, que lo había visto desde la ventana y que en ese momento odiaba cualquier compañía, abandonó la habitación antes de que él entrara. Se veía el coronel más grave que de costumbre, y aunque manifestó satisfacción por encontrar a la señorita Dashwood sola, como si tuviera algo especial que decirle, se sentó durante un rato sin emitir palabra. Elinor, convencida de que tenía algo que comunicarle que le concernía a su hermana, esperó con impaciencia que él se franqueara. No era la primera vez que sentía el mismo tipo de certeza, pues más de una vez antes, iniciando su comentario con la observación «Su hermana no tiene buen aspecto hoy», o «Su hermana tiene aspecto desanimado», había parecido estar a punto de revelar, o de indagar, algo en particular acerca de ella. Tras una pausa de varios minutos, el coronel rompió el silencio preguntándole, en un tono que revelaba una cierta agitación, cuándo tendría que felicitarla por la adquisición de un hermano. Elinor no estaba preparada para tal pregunta, y al no tener una pronta respuesta, se vio obligada a recurrir al simple pero común expediente de preguntarle a qué se refería. Él intentó sonreír al responderle: «El compromiso de su hermana con el señor Willoughby es algo sabido por todos».