Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Llegaron a tiempo a su destino, y apenas la fila de carruajes frente a ellos lo permitió, se apearon, subieron las escalinatas, escucharon sus nombres anunciados a viva voz desde un rellano a otro, e ingresaron a una habitación de espléndida iluminación, llena de invitados e insoportablemente calurosa. Cuando hubieron cumplido con el deber de cortesía y saludaron respetuosamente a la señora de la casa, pudieron mezclarse con la multitud y sufrir su cuota de calor e incomodidad, necesariamente incrementados con su llegada. Tras pasar algunos momentos hablando muy poco y haciendo menos aún, lady Middleton se integró a una partida de casino, y como Marianne no estaba de humor para dar vueltas por ahí, ella y Elinor, tras haber logrado con gran suerte un par de sillas, se situaron no lejos de la mesa.