Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Lo haré; y, para ser breve, cuando dejé Barton el pasado octubre… pero asà no lo entenderá. Debo retroceder más aún. Se dará cuenta de que soy un narrador muy torpe, señorita Dashwood; ni siquiera sé dónde comenzar. Creo que será necesario contarle muy brevemente sobre mÃ, y seré muy breve. En un tema como éste —suspiró profundamente— estaré poco tentado a alargarme.
Se interrumpió un momento para ordenar sus recuerdos y luego, con otro suspiro, continuó.
—Probablemente habrá olvidado por completo una conversación (no se supone que haya hecho ninguna impresión en usted), una conversación que tuvimos una noche en Barton Park, una noche en que habÃa un baile, en la cual yo mencioné una dama que habÃa conocido hace tiempo y que se parecÃa, en alguna medida, a su hermana Marianne.
—Por cierto —respondió Elinor—, no lo he olvidado.
El coronel pareció complacido por este recuerdo, y agregó: