Sentido y sensibilidad

Sentido y sensibilidad

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando le dijo a Marianne lo que había hecho, sin embargo, la primera a reacción que tuvo no fue muy auspiciosa.

—¡Cleveland! No, no puedo ir a Cleveland.

—Te olvidas —le respondió Elinor gentilmente— que la casa de Cleveland no está… que no está en las vecindades de…

—Pero es en Somersetshire… Yo no puedo ir a Somersetshire… Ahí, adonde tanto deseé ir… No, Elinor, no puedes pretender que vaya allá.

Elinor no quiso discutir sobre la conveniencia de superar tales sentimientos; se limitó a esforzarse en contrarrestarlos recurriendo a otros; y, así, le pintó ese viaje como una forma de fijar el plazo en que podrían volver donde su querida madre, a quien tanto deseaba ver, de la manera más conveniente y cómoda, y quizá sin gran tardanza. Desde Cleveland, que estaba a unas pocas millas de Bristol, la distancia a Barton no era más de un día de viaje, aunque fuera un largo día; y el criado de su madre podía fácilmente ir ahí para acompañarlas; y como no tendrían que quedarse en Cleveland más de una semana, podrían estar de vuelta en casa en poco más de tres semanas a contar de ese momento. Como el cariño de Marianne por su madre era sincero, debía vencer, con muy pocas dificultades, los males imaginarios que ella había puesto en acción.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker