Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad La señora Jennings estaba tan lejos de sentirse hastiada de sus huéspedes, que las instó con gran vehemencia a que volvieran con ella a su casa desde Cleveland. Elinor le agradeció la atención, pero ésta no consiguió cambiar sus planes; y con el inmediato acuerdo de su madre, tomaron todas las providencias necesarias para volver al hogar en las mejores condiciones posibles; y Marianne encontró un cierto alivio en poner por escrito las horas que aún la separaban de Barton.
—¡Ah, coronel! No sé qué haremos, usted y yo, sin las señoritas Dashwood —fueron las palabras que le dirigió la señora Jennings la primera vez que él la visitó tras haberse fijado la partida de Elinor y Marianne—, porque están decididas a volver a su casa desde donde los Palmer; ¡y qué solitarios estaremos cuando yo vuelva acá! ¡Dios! Nos sentaremos a mirarnos con la boca abierta, más aburridos que un par de gatos.