Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad La primera parte del viaje transcurrió en medio de un ánimo tan melancólico que no pudo resultar sino tedioso y desagradable. Pero a medida que se aproximaban a su destino, el interés en la apariencia de la región donde habrían de vivir se sobrepuso a su decaimiento, y la vista del Valle Barton a medida que entraban en él las fue llenando de alegría. Era una comarca agradable, fértil, con grandes bosques y rica en pastizales. Tras un recorrido de más de una milla, llegaron a su propia casa. En el frente, un pequeño jardín verde constituía la totalidad de sus dominios, al que una pulcra portezuela de rejas les permitió la entrada.