Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Como vivienda, la casita de Barton, aunque pequeña, era confortable y sólida; pero en tanto casa de campo era defectuosa, porque la construcción era regular, el techo tenía tejas, las celosías de las ventanas no estaban pintadas de verde ni los muros estaban cubiertos de madreselva. Un corredor angosto llevaba directamente a través de la casa al jardín del fondo. A ambos lados de la entrada había una salita de estar de aproximadamente dieciséis pies cuadrados; y luego estaban las dependencias de servicio y las escaleras. Cuatro dormitorios y dos buhardillas componían el resto de la casa. No había sido construida hacía muchos años y estaba en buenas condiciones. En comparación con Norland, ¡ciertamente era pequeña y pobre! Pero las lágrimas que hicieron brotar los recuerdos al entrar a la casa muy pronto se secaron. Las alegró el gozo de los sirvientes a su llegada y cada una, pensando en las otras, decidió parecer contenta. Recién comenzaba septiembre, el tiempo estaba hermoso, y desde la primera visión que tuvieron del lugar bajo las ventajas de un buen clima, la impresión favorable que recibieron fue de primordial importancia para que se hiciera acreedor de su más firme aprobación.