Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Pero ¿por qué habrÃa de tomarse tales precauciones? Aunque no se debiera suponer que la señora Ferrars pueda tener la menor satisfacción al saber que su hijo tiene el dinero suficiente para vivir… tal cosa serÃa impensable; pero ¿por qué, después de lo que hizo, debe suponerse que a ella le importe algo? Ha terminado con su hijo, lo ha expulsado de su lado para siempre y ha hecho que todos aquellos sobre quienes tiene influencia hagan lo mismo. Con toda seguridad, después de haber hecho esto no es posible imaginarla capaz de sentir alguna pena o alegrÃa relacionada con él…, no puede interesarle nada que le acontezca. ¡No será tan inconsistente como para despreocuparse del bienestar de un hijo, y luego seguir preocupándose por él como lo harÃa una madre!
—¡Ay, Elinor! —dijo John—. Tu razonamiento es bueno, pero en su base hay ignorancia de lo que es la naturaleza humana. Cuando se lleve a cabo la infortunada unión de Edward, no te quepa duda de que su madre sufrirá tanto como si nunca lo hubiera arrojado de su lado; por ello, mientras sea posible, es necesario ocultarle todas las circunstancias que puedan adelantar ese terrible momento. La señora Ferrars nunca podrá olvidar que Edward es su hijo.
—Me sorprendes; habrÃa creÃdo que a estas alturas ya casi se le habÃa borrado de la memoria.