Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Volvió justo a tiempo para unirse a los demás en el momento en que salÃan de la casa en una excursión por las inmediaciones; y el resto de la mañana pasó rápidamente mientras paseaban con toda calma por el huerto, examinando las enredaderas en flor sobre los muros y escuchando al jardinero lamentarse por las plagas; recorrieron sin apuro el invernadero, donde la pérdida de sus plantas favoritas, incautamente expuestas y quemadas por las heladas, hicieron reÃr a Charlotte; y visitaron el corral de aves, donde encontró nuevos motivos de regocijo en las rotas esperanzas de la moza: gallinas que abandonaban sus nidos, o se las robaba un zorro, o nidadas de prometedores polluelos que morÃan antes de tiempo.
Como la mañana habÃa estado hermosa y sin humedad en el aire, Marianne, con sus proyectos de pasar la mayor parte del tiempo afuera, no pensó que el clima podrÃa cambiar durante su permanencia en Cleveland. Fue una gran sorpresa, entonces, encontrar que una tenaz lluvia le impedÃa salir después de la cena. HabÃa confiado en un paseo vespertino al templete griego, y quizá por todo el lugar, y un anochecer nada más que frÃo o húmedo no la habrÃa disuadido; pero una lluvia densa y persistente ni siquiera a ella podÃa parecerle un clima seco y agradable para una caminata.