Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Por Marianne, sin embargo a pesar de la descortesía de haber sobrevivido a su pérdida, siempre mantuvo ese decidido afecto que lo hacía interesarse en todos sus asuntos y que lo llevó a transformarla en su secreta pauta de perfección femenina; y así, muchas beldades prometedoras terminaron desdeñadas por él después de algunos días, como sin punto de comparación con la señora Brandon.
La señora Dashwood tuvo la suficiente prudencia de quedarse en la cabaña, sin intentar un traslado a Delaford; y afortunadamente para sir John y la señora Jennings, en el momento en que se vieron privados de Marianne, Margaret había llegado a una edad muy apropiada para bailar y que ya podía permitir se le supusieran enamorados.
Entre Barton y Delaford había esa permanente comunicación que surge naturalmente de un gran cariño familiar; y de los méritos y las alegrías de Elinor y Marianne, no hay que poner en último lugar el hecho de que, aunque hermanas y viviendo casi a la vista una de la otra, pudieron hacerlo sin desacuerdos entre ellas ni producir tensiones entre sus esposos.