Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad La señora Dashwood celebraba todos sus sentimientos con una ternura que la privaba de todo deseo de controlar el excesivo despliegue de ellos. Para ella, tal abundancia no era sino la consecuencia natural de un intenso afecto en espíritus jóvenes y apasionados.
Esta fue la época de felicidad para Marianne. Su corazón estaba consagrado a Willoughby, y los encantos que su compañía le conferían a su hogar actual parecían debilitar más de lo que antes había creído posible el sentimental apego a Norland que había traído consigo desde Sussex.