El rancho del crimen
El rancho del crimen Pudo esquivar el encuentro con uno de los cowboys que pasó a poca distancia suya y logró acercarse hasta guarecerse en un grupo de árboles, desde donde veía el interior del comedor por una de las ventanas. Probablemente Weldron querría comer algo después de un viaje tan largo a caballo desde la frontera.
Las lámparas del comedor no tardaron en encenderse y Pete pudo ver a uno de los criados chinos que preparaba la mesa y llevaba algunos manjares desde la cocina. Pocos minutos después, Fancy Weldron y Luke McCarron, el capataz tomaban asiento ante aquellas mesas.
Era una noche tranquila y las ventanas estaban abiertas de par en par, pero Pete no pudo hallar oportunidad de acercarse a alguna de ellas para escuchar la conversación de los dos compinches. Sólo puedo ver que Weldron y McCarron hablaban animadamente de algún abastecimiento importante que había salido a medida de sus deseos.
Weldron llevaba aún su brazo en cabestrillo y comía sólo con su mano derecha. Parecía muy contento, suspendiendo a veces la comida para recalcar algún punto importante de su relato. Cuando trajeron el café se puso un cigarrillo en la boca.
McCarron sacó un fósforo y lo sostuvo hasta que el otro prendió el cigarro. Ambos continuaron chaceándose y hablando.