El rancho del crimen
El rancho del crimen —Bueno, me ha vencido usted por casualidad, Rice. Estaba buscando su caballo. Supongo que está por aquí. Si hubiese llegado un minuto antes estaba usted listo.
Aquella era la voz de Fancy Weldron. Pete le registró rápidamente y le encontró un pequeño revólver que se guardó en el bolsillo.
—Es usted el que está listo, Weldron —contestó—. Tengo más que sospechas, evidencias contra usted. En ese brazo hueco debe usted llevar, sino drogas estupefacientes, huellas de ellas. Va usted a hacer un viajecito conmigo hasta la cárcel de Broken Arrow.
Weldron intentó echar a correr y, sin embargo, Pete no disparó, pues no quería matar a aquel hombre. En vez de ello, se lanzó sobre Weldron como un tigre y lo derribó de un soberbio puñetazo detrás de la oreja.
Tardó un segundo en izar a Weldron hasta la grupa de Sonny y lo sujetó a la silla con su lazo, Pete saltó a su vez sobre el alazán y puso a éste en movimiento.
Pero era difícil cabalgar en aquellas condiciones. Pete se había visto obligado a realizar una tarea apresurada para atar a Weldron. El petimetre cargaba el peso de su cuerpo hacia delante y después de una milla de camino en unas condiciones pésimas, Pete se vió obligado a desmontar y a seguir andando, llevando el caballo de la brida. Había andado una distancia regular cuando volvió a oír la voz de Weldron.