El rancho del crimen
El rancho del crimen —Usted es un gran hombre, ¿verdad? Usted es Pistol Pete Rice, que siempre hace prevalecer la ley.
“Me cogió donde usted quiso. Estoy seguro de ello. Es como si estuviera muerto. Pero yo moriré después que usted... y yo lo sé perfectamente. Me estoy riendo de lo que va a sucederle a usted.
—Son ya varios bandidos los que se han reÃdo por lo mismo que usted se rÃe ahora —observó Pete.
—SÃ, pero no por la misma razón que yo —dijo misteriosamente el prisionero—. Y yo no soy uno de esos bandidos que le han amenazado a usted.
Y se quedó mirando a Pete con sus labios delgados fruncidos y un pestañeo especial en la mirada.
—Usted se figura que estoy mintiendo... engañando —continuó el prisionero—. No tardará en convencerse de lo contrario. ¿Actuando de ama de crÃa para llevarme a Phoneix, eh? Es ridÃculo. ¡Está usted arruinado, Pete Rice! Estará de acuerdo conmigo dentro de algunas horas.
—Tenga cuidado con su mandÃbula —gruñó Pete—, porque yo sé cuidarme de mà mismo.