El rancho del crimen
El rancho del crimen Pero a pesar de esta afirmación lo cierto era que no podía por menos de sentirse algo inquieto. Las bravatas de aquel criminal parecían sinceras, no meras bravatas en sí. Dada la labor que estaba realizando en el Slash C. no era de extrañar que sus antiguos compañeros intentasen algún golpe de mano para salvarle o al menos para vengar su muerte.
Pete continuó pensando en ello hasta que llegó a Phoenix y dejó a su prisionero en manos de las autoridades federales y siguió pensando en lo mismo una vez en el tren para regresar a Broken Arrow.
Al llegar a Ellsworth Junction, a treinta millas al Nort de Broken Arrow, alejó de su imaginación el recuerdo de Weldron y de su deleite en los males ajenos, porque un empleado de la estación llegó al tren portador de un telegrama.
—¡Pete Rice! —gritó—. ¡El sheriff Pete Rice!
Pete tomó el telegrama, lo abrió y leyó:
“Deje el tren en Ellsworth Junction y monte a caballo. Stop. —Galope rápido hacia cabañas detrás Grizzy Butte. Stop.— Gran descubrimiento. Stop. —Puede lograr terminar el caso.
“Miserias””