El rancho del crimen
El rancho del crimen Pete empezó a mascar su goma con fuerza y quedó un momento pensativo. ¿Sería aquel telegrama algún cebo? El tren estaba a punto de reanudar la marcha. Pete decidió seguir las instrucciones del telegrama. Si se trataba de alguna especie de trampa, sería cauto.
Saltó del tren, se procuró un caballo y empezó a galopar hacia el camino de Grizzly Butte, al Sudoeste de la línea del ferrocarril. El sol empezaba a ocultarse detrás de los picachos de las montañas. La noche vendría antes de que Pete pudiese llegar a su destino.
De haber podio presenciar una escena que se desarrolló aquella mañana temprano a unas treinta millas hacia el Sur, habría podido comprender el por qué de aquella risa sarcástica de Fancy Weldron.