El rancho del crimen
El rancho del crimen Los jinetes seguían acercándose. A Pete le parecieron una mancha borrosa cuando los miró desde su escondite, entre las rocas, y trató de escudriñar en la obscuridad. Los jinetes del Slash C. habían caído en la trampa y seguían ahora las huellas frescas de los tres caballos.
Hacia el Este podían verse en el cielo las aún inciertas señales del amanecer, cuando Pete Rice llegó con sus dos prisioneros a la cabaña de Johnny.
Había tenido necesidad un par de veces de estar algún tiempo tumbado en la obscuridad, cuando pasaron unos jinetes a poca distancia de donde se hallaba.
Pete sabía perfectamente quiénes eran aquellos jinetes. No eran los bandidos del Slash; éstos seguían aún dando caza a Teeny e Hicks “Miserias”. Los que en aquellas dos ocasiones viera Pete pertenecían a la Patrulla de la Frontera.
El capitán Early no dejaría jamás de perseguirle; él y sus hombres recorrerían incansablemente toda la región, hasta que lograsen acorralarle. Pete sabia perfectamente que la orden general era: “¡Matad a Pete Rice y a sus dos comisarios en cuanto los veáis!”
Johnny Boot y Slapjack se levantaron precipitadamente y, medio dormidos aún, dieron la bienvenida a su amigo. Sonny fue ocultado en un colgadizo detrás de la cabaña.