El trasgo del desierto
El trasgo del desierto —Parece como si esos pajarracos estuvieran pensando en el desayuno —dijo Pete Rice—. ¡Hombre! ¡Hay algo allĂ, entre esa maleza!
Se acercĂł. Sus hombres le siguieron.
Era el cadáver de un hombre lo que yacĂa en la maleza. Pete se apeĂł.
—¡Rayos! —aulló «Miserias»—. ¡Uno de ellos, por lo menos! Tal vez regañara con los otros. ¡Mirad! ¡Aun va enmascarado!
Una extraña expresión apareció en el semblante de Pete al contemplar el contorno de la figura yacente. Se inclinó y arrancó la máscara. Sus tres compañeros entonaron un coro de exclamaciones.
¡El muerto era Smiley Hanaford!
Durante un largo momento nadie hablĂł. Pete estaba dando la vuelta al cadáver y examinando la herida que le habĂa causado la muerte. Le habĂan dado un tiro delante de la oreja derecha. El proyectil habĂa salido por la parte de atrás del cuello.
—¿Qué os parece, muchachos? —dijo Pete.
—¡Rayos! —era lo Ăşnico que sabĂa contestar «Miserias»—. ¡Rayos!
—¿Qué ha de parecernos? —repuso Teeny Butler—. No me pidas que tenga mucha fe en la gente después de esto. ¡Juro que jamás tuve más confianza en nadie que en este hombre!