El trasgo del desierto
El trasgo del desierto Pete pasó mucho tiempo entre la vida y la muerte, pero los cuidados médicos de su madre, que no se separó ni un instante de su cabecera, acabaron por vencer y, a las tres semanas justas, el doctor Harley le declaró fuera de peligro si no surgían complicaciones. Durante todo aquel tiempo «Miserias» y Butler habían permanecido en Coatchie dentro del cuarto de Pete cuando se lo permitía el médico, y acampados delante de su puerta cuando se les prohibía la entrada.
Cierto día en que los dos comisarios entraron de puntillas y se sentaron en un rincón para no molestar al convaleciente, Pete Rice abrió los ojos y los llamó a su lado.
—Muchachos —dijo—; tengo que hablaros.
Guardó silencio unos instantes.