El trasgo del desierto
El trasgo del desierto —Es preciso trasladarle inmediatamente al hotel y meterle en cama. Les aconsejo que busquen una enfermera si es posible. Necesita cuidados.
—¿Trasladarme al hotel? —exclamó Pete Rice.
E hizo un esfuerzo por levantarse; pero volvió a dejarse caer con una mueca de dolor. Empezaba a brillarle la fiebre en los ojos.
—Si es preciso trasladarme a alguna parte —dijo, tras una corta pausa, durante la cual hizo esfuerzos por dominar, el dolor—, quiero que se me traslade a Quebrada del Buitre.
—¡Está usted loco! —aseguró el médico.
—¿Por qué? ¿No dice que necesito una enfermera? ¿Qué mejor enfermera que mi madre?
—Que la avisen y que venga ella. Usted no está en condiciones de moverse.
Aun hubiera discutido el sheriff, pero el esfuerzo le había debilitado tanto, que volvió a perder el conocimiento.
Poco después de su traslado al hotel se declaró la fiebre.
Como el médico se oponía terminantemente a que se le moviera de donde estaba, «Miserias», después de discutir el asunto con Butler, regresó a Quebrada del Buitre en busca de la anciana madre de su jefe.
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