El trasgo del desierto
El trasgo del desierto Pero aquella intentona por intimidar no dio resultado. Pete vio pasar una sombra por delante de una ventanilla enrejada que había en el lado Sur de la cabaña, e inmediatamente se dejó caer de bruces. Se vio un fogonazo en la ventana y una bala atravesó el cristal y silbó en dirección a los sauces.
Pete se fijó en el punto exacto de donde partía el disparo. Disparó a su vez, tirando a la altura de un hombro. Se oyó un grito de dolor en el interior de la casa. Luego sonaron tres rápidos disparos. Pete oyó a Dode Leeming soltar una exclamación. Comprendió que había sido alcanzado.