Alberto Savarus y otras historias
Alberto Savarus y otras historias —Pero es que yo quiero verlo todo.
Y la imperiosa joven lo examinó todo con la misma atención con que un anticuario examina una medalla, tocó las sedas y pasó revista a todo con la ingenua satisfacción de una recién casada que despliega las riquezas de su ajuar.
—Comenzamos ya arruinándonos —dijo con un aire medio alegre, medio apesadumbrado.
—Es verdad —repuso Luigi—, todos los atrasos de mi paga están ahí.
—¿Por qué? —dijo Ginevra en tono de reproche en el que sé advertía una secreta satisfacción—. ¿Crees que no estaría también contenta con menos? Pero —añadió— todo esto es muy lindo y nos pertenece.
Luigi la contemplaba con tanto entusiasmo, que Ginevra bajó los ojos y le dijo:
—Vamos a ver el resto.