Alberto Savarus y otras historias
Alberto Savarus y otras historias —¿Y bien, tÃo mÃo? —dijo Octavio, cuyos ojos estaban llenos de lágrimas.
—Pero yo veo más escritura todavÃa. Termina, pues, de leer la carta.
—¡Oh!, es que ahora sólo hay esas cosas que no deben ser leÃdas más que por un amante.
—Bien —dijo el anciano—. Yo he tenido mucha suerte, y te ruego que creas que yo también he amado, et ego in Arcadia. Únicamente que no concibo por qué das lecciones de matemáticas.