Alberto Savarus y otras historias

Alberto Savarus y otras historias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cuando yo guardo rencor a una mujer —dijo al terminar de hablar—, yo no la calumnio, no pretendo que se la magnetice para encontrar piedras en ella; digo que es jorobada, y lo demuestro. ¿Por qué me comprometéis?

Paz guardó el más cruel de los silencios. La Chapuzot acabó por saber el nombre y el título de Tadeo; luego, en el hotel Laginski, enterose de cosas positivas: Paz era soltero, no se le conocía ninguna hija muerta ni en Polonia ni en Francia. Málaga no pudo entonces evitar una sensación de terror.

—Hija mía —dijo la Chapuzot—, ese monstruo…

Un. hombre que se contentaba con mirar de un modo socarrón, de reojo, sin atreverse a nada, sin permitirse confianzas, con una hermosa criatura como Málaga, según la mentalidad de la Chapuzot, tenía que ser un monstruo.

—Ese monstruo os está amaestrando para llevaros a cometer una acción ilegal o criminal. ¡Santo Dios! Si tuvierais que ir a la audiencia o, lo que me hace temblar de pies a cabeza, al correccional, si vuestro nombre saliera en los periódicos… Yo, ¿sabéis lo que haría en vuestro lugar? Pues bien, en vuestro lugar, yo, para mayor seguridad, avisaría a la policía.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker