Cuentos filosoficos
Cuentos filosoficos Cuando ya llevamos dados unos cuantos pasos por la vida, conocemos la secreta influencia ejercida por los lugares en las disposiciones del alma[67]. ¿Quién no se ha tropezado con malos momentos en los que uno ve no sé qué prendas de esperanza en las cosas que nos rodean? Feliz o mísero, el hombre presta fisonomía a los mínimos objetos con los que vive; los escucha y les consulta, hasta ese punto es supersticioso por naturaleza. En aquel momento, la condesa paseaba su mirada por todos los muebles, como si fueran seres; parecía pedirles socorro o protección; pero aquel oscuro lujo se le mostraba inexorable.